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Montar un puesto en el mercadillo: requisitos

Negocio · Lectura de 6 minutos

Montar un puesto en el mercadillo sigue siendo una de las formas más accesibles de empezar a vender por tu cuenta, pero no basta con llegar un domingo con una mesa y unas cajas. Hay trámites previos que conviene tener claros antes de invertir en género, y cada ayuntamiento los gestiona a su manera. Aquí tienes el mapa general de lo que necesitas resolver.

Lo primero: darte de alta como autónomo

Antes de vender nada de forma habitual necesitas estar dado de alta en Hacienda (modelo 036 o 037) y en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos, con el epígrafe del IAE que corresponda a comercio al por menor ambulante. Vender un fin de semana suelto sin estar dado de alta es una zona gris que casi nadie controla, pero si el mercadillo es tu actividad regular, los ayuntamientos suelen pedir el alta como requisito para asignarte un puesto fijo. Si nunca te has dado de alta, te interesa leer cómo darse de alta como autónomo para revender antes de seguir.

Una gestoría te resuelve esto en un día por una cuota mensual razonable, y te evita errores en el epígrafe que luego son un lío corregir. Merece la pena esa consulta inicial aunque el negocio empiece pequeño.

La licencia municipal de venta ambulante

Cada ayuntamiento regula su propio mercadillo: quién puede tener puesto, cuántos metros de mostrador se conceden, qué categorías de producto se permiten y cuánto cuesta la tasa. No existe una licencia única válida en toda España, así que el primer paso real es llamar o acercarte a las oficinas municipales de tu localidad y preguntar directamente por la ordenanza de venta ambulante. En el artículo sobre cómo funciona la licencia de venta ambulante entramos en detalle sobre el trámite paso a paso.

En muchos municipios las plazas de mercadillo tienen lista de espera, así que si tienes uno cerca que te interesa, apúntate cuanto antes aunque tarde unos meses en salir tu turno.

Seguro y facturación

Un seguro de responsabilidad civil no siempre es obligatorio por ley, pero sí lo exigen bastantes ayuntamientos para conceder el puesto, y en la práctica te cubre las espaldas si algo se rompe o alguien se hace daño cerca de tu mesa. Súmale un TPV móvil o al menos un cuaderno de ventas ordenado: aunque en el mercadillo se mueve mucho efectivo, tienes que declarar los ingresos igual que en cualquier otro negocio, y llevarlo apuntado desde el primer día te ahorra sustos con Hacienda.

Qué vender: de dónde sacas el género

El puesto de mercadillo funciona si tienes mercancía variada, a buen precio y que renueves con cierta frecuencia. Muchos vendedores combinan stock propio con cajas de devoluciones de Amazon, que traen surtido nuevo devuelto a precio de coste y encajan bien con el formato «mesa llena de cosas distintas» que espera el público de mercadillo. Una caja de electrónicos te da artículos de precio unitario alto para atraer la atención del puesto, mientras que un palé mixto te da volumen para llenar la mesa entera sin quedarte corto a media mañana.

Si vas a montar el negocio en serio, echa un vistazo también a cómo pasar de comprar cajas sueltas a palés cuando el puesto empiece a moverte más ventas de las que una caja puede sostener.

Llena el puesto con género variado

Cajas y palés de devoluciones de Amazon a precio de coste, pago contra reembolso.

Ver las cajas disponibles

Cuánto cuesta arrancar

Además del género, cuenta el material físico: mesa plegable o mostrador, toldo o carpa (obligatorio en muchos mercadillos por normativa de sombra y lluvia), perchas o expositores según lo que vendas, y una forma de transportarlo todo, que suele ser el gasto que la gente menos prevé. Un puesto pequeño puede arrancar con una inversión de unos pocos cientos de euros en material, sin contar el género; lo importante es no gastarte todo el presupuesto en la mesa y quedarte sin margen para comprar lo que vas a vender.

Errores habituales al empezar

El más común es lanzarse a comprar género antes de confirmar plaza en el mercadillo, y acabar con cajas sin abrir en casa durante semanas mientras esperas turno. El segundo es no comparar horarios: algunos mercadillos son solo de mañana, otros abren tarde entre semana, y eso condiciona si puedes compaginarlo con otro trabajo. El tercero es subestimar la logística de transporte: si necesitas coche o furgoneta y no lo tienes, súmalo al cálculo antes de decidirte, porque puede comerse buena parte del margen semana tras semana.

Preguntas frecuentes

¿Necesito estar dado de alta como autónomo desde el primer día?

Si vas a vender de forma habitual, sí. Muchos ayuntamientos piden el alta para asignarte un puesto fijo, y aunque no te lo pidan, Hacienda espera que declares los ingresos como actividad económica en cuanto sea recurrente.

¿La licencia es la misma en todos los mercadillos de España?

No. Cada ayuntamiento tiene su propia ordenanza de venta ambulante, con sus tasas, requisitos y plazas disponibles. Tienes que consultarlo en las oficinas o la sede electrónica del municipio donde quieras vender.

¿Puedo vender productos de segunda mano y devoluciones en el mismo puesto?

Sí, es habitual combinar ambas fuentes. Lo importante es que el producto esté en condiciones presentables y que seas transparente con el comprador sobre su estado.

¿Compensa empezar con una caja de devoluciones o con un palé?

Para un primer puesto suele compensar más una caja o dos: te permite probar el formato sin arriesgar mucho capital. Cuando ya tengas el ritmo del mercadillo cogido, el palé te da mejor precio por unidad.

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➜ Sigue leyendo: Licencia de venta ambulante: cómo funciona